Reflexión para madres

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Durante mucho tiempo creí que no se podía ser al mismo tiempo una gran madre y una gran profesional. 

 

Que se podía intentar ser más o menos buena en ambos campos pero que el éxito en ambos de forma simultánea siempre sería esquivo.

 

 

Porque  cuando las circunstancias me obligaban a poner foco y energía adicional en alguno de ellos, inevitablemente el precario equilibrio logrado se perdía y la balanza empezaba a inclinarse hacia uno, dejando del otro lado agujeros, temas sin resolver, cuentos sin contar, eventos a los que no podía asistir, amigos a los  que no podía visitar, proyectos en los que no podía participar. 

 

Ser madre siempre fue difícil, pero hoy hay una exigencia social y   cultural que nos hace sentir en la cuerda floja en forma casi permanente. 

 

No sólo  porque la labor de madre y ama de casa no está suficientemente reconocida sino porque -a pesar de los avances recientes- todavía no están dadas las condiciones para que compartir ambas tareas sea más llevadero. 

 

 

Y a pesar de que los padres tienen un rol cada vez más protagónico en la crianza y de a poco las leyes van aportando en ese sentido, todavía la conciliación familiar-laboral es un desafío. 

 

Hay aspectos que nos competen a todos como sociedad.

 

Sin embargo, hay otro aspecto que es absolutamente individual. 

 

Porque  no se trata de lograr la máxima eficiencia en todos los roles sino de cambiar  la mirada. 

 

Establecer una visión del éxito que incluya el bienestar personal, más que la aceptación y reconocimiento del afuera. 

 

Que incluya esa sensación de paz que otorgan las decisiones bien tomadas, los logros de cada hijo, el compromiso, la escucha, los aromas de la cocina casera, los dibujos animados, las peleas de almohadas. 

 

 

Y sobre todo, conectarse con uno mismo para descubrir su propia  verdad sobre la maternidad.  

 

Osho dice que la diferencia entre la verdad científica y la verdad espiritual, es que la primera es social y la segunda individual. 

 

Esto significa que una vez que hay un descubrimiento científico que es tomado como válido, todos lo aceptan, lo incorporan y las siguientes generaciones construyen conocimiento a partir de esa verdad. 

 

Pero la verdad espiritual es única, cada persona debe descubrirla por sí misma a través de un proceso  profundo que no termina nunca y que es imposible transmitir en forma absoluta. 

 

Y creo que con la maternidad sucede más o menos lo mismo. 

 

No hay una única forma de ser madre, no es mejor quedarse en la casa y posponer el desarrollo profesional ni es mejor trabajar afuera. 

 

 

Hay una forma que funciona para cada uno y para cada familia. Encontrarla es un desafío. 

 

Pero es en las soluciones individuales es que se manifiesta la diversidad humana y ese es el complejo secreto de la existencia. 

 

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Raquel Oberlander

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Consultora, autora, docente y keynote speaker de Marketing y Marketing Digital. Co-founder y CEO de HEP!C, Content Marketing. Autora de dos bestsellers: “Sin Contenidos no hay Marketing Digital” (2021) y de “El AVC del Marketing Digital” (2018) ambos top #3 en Amazon como libros de negocios en español. 💪🏻📚 Empecé a trabajar en Marketing Digital cuando no había wi-fi, ni Redes Sociales. En 1999, creé Mundobebe.com, la primera comunidad para madres hispanoparlantes. Más de 20 años después condensé todo mi expertise en los modelos AVC y HEPIC para ayudar a empresas y emprendedores a subirse al tren de la transformación digital, y rentabilizar sus negocios, sin caerse en el intento. Podés escuchar mi Podcast #ModoMarketing en Spotify, Itunes y Google 🎤

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