|

Vamos a hablar en serio

 

“¡Levantate del sillón, pedazo de vago/a, o la IA te va a reemplazar!”

 

👂¿Lo escuchaste?

 

La IA está causando pánico entre muchas personas.🫨

 

También están los gurús del dinero fácil. Los que te venden “insights revolucionarios sobre IA que no podés encontrar en Google” o “prompts infalibles” para vender su librito o sus cursos desde US$ 5 a 10.000.

 

​​​​Otras, sin embargo, deciden no pensar en el tema.

 

​​​​​​​➡️Mi consejo: Ni lo uno, ni lo otro. ​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

​​​​​​​

 

Veamos…

 

🤖 La IA está mal entendida.

 

Dejame darte la versión simplificada con un poco de optimismo, y también un poco de incertidumbre.

 

A lo largo de la historia de la humanidad, la aparición de nuevas tecnologías siempre causó pánico.

 

Desde la imprenta📰, hasta los autos 🚘 o los teléfonos☎️.

 

Los monjes del siglo XV decían que la imprenta 📰 iba a desestabilizar la sociedad al promover la desinformación, y “quitarle” autoridad a los clérigos.

 

El teléfono 📱 fue criticado como el aparato que iba a desplazar las conexiones personales, la intimidad y transparencia en las relaciones entre las personas.

 

Y cuando los autos 🚗 se empezaron a popularizar, los críticos decían que los automóviles iban a arruinar a las familias, porque los hombres en vez de casarse y tener hijos, iban a comprarse autos y usarlos para tener “aventuras” por ahí.🤷‍♀️

 

Ni que hablar que lo mismo sucedió con la revolución industrial y a medida que las máquinas fueron teniendo cada vez más capacidad.🏭

 

En 1961 la revista Time publicó que sin intervención del estado, la automatización iba a generar un desempleo absoluto.

 

Lo irónico de las tecnologías de uso general es que en poco tiempo se vuelven invisibles y las damos por sentadas.

​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

 

​​​​​​​​Pero, la IA sí es diferente.

 

Lo que se viene ahora es una inminente fusión entre nuestro pensamiento biológico y la inteligencia no biológica que estamos creando.

 

Los seres humanos, no somos tan solo los creadores de nuestras herramientas, sino que, incluso a nivel biológico y anatómico, somos producto de ellas. Hay miles de estudios que muestran como nuestros cuerpos físicos cambian a partir del uso de la tecnología (Un estudio muy citado es el de los taxistas en Londres y el cambio en sus cerebros según si usan o no GPS).

 

Y como el cambio es exponencial, se viene una época en que el ritmo del cambio será tan rápido y su repercusión tan profunda que la vida humana se verá transformada de forma irreversible.

 

 

​​​​​​​¿Por qué va a suceder la fusión entre inteligencia humana y artificial?

 

Porque aunque es impresionante en muchos aspectos, el cerebro tiene limitaciones. Utilizamos su enorme grado de paralelismo (cien billones de conexiones interneuronales operando simultáneamente) para reconocer sutiles patrones rápidamente, sin embargo nuestro pensamiento es extremadamente lento respecto a los circuitos electrónicos modernos.

 

Al final de este siglo la parte no biológica de nuestra inteligencia será billones de billones de veces más poderosa que la débil inteligencia humana producto de la biología.

 

Ahora nos encontramos en los primeros estadios de esta transición.

 

Será cada vez más difícil distinguir entre lo humano y máquina o entre realidad física y virtual.

 

En un lapso de unos cien años, las sucesivas olas llevaron a la humanidad de la era de las velas y de los carros de caballos a las centrales eléctricas y las estaciones espaciales. En los próximos treinta años, va a ocurrir algo similar.​​​​​​​​​​​​​​

 

 

 

Cuestiones fundamentales.

 

En las décadas venideras, una nueva ola de tecnología nos obligará a enfrentarnos a las cuestiones más fundamentales que jamás se haya planteado nuestra especie. ¿Queremos modificar nuestros genomas para que algunos de nosotros podamos tener hijos que sean inmunes a ciertas enfermedades, o que sean más inteligentes o cuya esperanza de vida sea más larga?

 

No existe una manera realista de retroceder.

 

Lo que hay que saber, sin ser alarmistas⚠️, es que toda tecnología es capaz de fallar, a menudo de maneras que contradicen directamente su propósito original.

 

Así como el uso excesivo de antibióticos los vuelve menos eficaces.🤷‍♀️

 

Al aumentar su evolución con tanta rapidez, también lo hacen los posibles daños, y así se forma un laberinto de consecuencias que nadie puede predecir ni anticipar.

 

👀En La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI, Mustafa Suleyman y Michael Bhaskar plantean la necesidad de pensar en una contención, así como se realizan planes para contener el uso de bombas nucleares.

 

“La contención es la capacidad global de controlar, limitar y, si fuera necesario, detener la tecnología en cualquier fase de su desarrollo o distribución”, dicen.

 

La contención abarca la regulación, mayor seguridad técnica, nuevos modelos de gobernanza y propiedad, de responsabilidad y de transparencia, todo ello como precursores necesarios, aunque no suficientes, de una tecnología más segura.

 

Hoy, no existe una autoridad central que controle qué tecnologías se desarrollan, quién lo hace y con qué propósito; la tecnología es una orquesta sin director.

 

¿Qué podemos hacer nosotros?

 

👉Poner estos temas arriba de la mesa en diferentes ámbitos, y no meter la cabeza debajo de la tierra como los avestruces.

👉Empezar a aprender a usar e incorporar la tecnología en tu trabajo cotidiano cuanto antes.

 

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.