Esto pasó hace varias semanas y todavía no puedo sacármelo de la cabeza.🤯
Un padre le pegó 👊 a un salvavidas, enojado porque el tipo le dijo que no podía dejar a su hijo bañarse en una zona peligrosa.🤷♀️
El salvavidas hizo su trabajo.
⚠️Le advirtió.
De hecho, salvó al niño de morir ahogado.🛟
Y el padre, en vez de agradecerle, le tiró una piña.🍍
Absurdo, ¿no?
Pero pasa más seguido de lo que pensamos.
La gente odia que le digan lo que no quiere escuchar.
Incluso cuando es por su bien.
Como cuando le digo a alguien que tiene un negocio que no vende porque le tiene miedo a vender.
O a fijar los precios adecuados.
Que no es el algoritmo, ni la competencia, ni la crisis.
Que el problema no es externo, sino interno.
Y ahí vienen las excusas:
🚫 “Es que yo no soy vendedora”
🚫 “No me gusta exponerme”
🚫 “No quiero parecer pesada”
Mirá, si tenés un negocio y no vendés, es como ser salvavidas y no querer meterte al agua.
O como el padre que tiene un hijo y no lo cuida.🙄
En mi curso de marca personal, trabajamos esto.
Porque, si seguís sin animarte a vender, vas a seguir meses o años en la misma.🙆♀️
Vender no es mala palabra. Es un intercambio donde le ofreces a una persona algo que necesita, a cambio de dinero (Hace un tiempo era trueque).
Tu emprendimiento lo necesita.
Si vos lo necesitás, no te distraigas, no te quejes, no te victimices. Tomá acción y los resultados van a llegar.



