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Jaguar Vs Volvo

 

Quería hacerte la recomendación de este libro que leí de un tirón en un viaje de Miami a Montevideo. Y no es que el viaje haya sido demasiado largo, es que es absolutamente atrapante, así como necesaria su lectura. Aunque también probablemente, incómoda para muchos.

El secuestro de Occidente de Alejo Schapire.

 

 

A ver, estamos viviendo una época convulsionada en el mundo. La maldad y la barbarie, que queremos creer que fue erradicada de la tierra con la evolución y el desarrollo de la humanidad, sigue vivita y coleando. Alcanza con ver 5 minutos de cualquier noticiero cualquier día (cosa que yo evito).

 

Desde adolescentes que disparan a mansalva en colegios de EEUU, pasando por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el abuso de niños por parte de celebridades o la barbarie perpetrada por Hamás el 7 de octubre a la población de Israel, quemando vivas a familias enteras y secuestrando a casi 200 personas, bebés incluidos.🙅‍♀️

 

El problema, no es únicamente que existan sobre la faz de la tierra seres (prefiero no llamarlos humanos) que cometan estos actos. Sino, cómo las sociedades están polarizadas entre la defensa y la defenestración de ciertos grupos perdiendo todo sentido crítico y sentido común.

 

 

Alejo Schapire rastrea el inicio de esta polarización cuando la izquierda se queda sin su tradicional “lucha de clases” luego de la caída del muro de Berlín y la cambia por la lucha de razas y sexos. Así surge el programa DEI, tan cuestionado hoy en las Universidades de EEUU (es la sigla para abreviar un programa político: “Diversidad, equidad, inclusión”). En teoría este programa parecía fantástico, hasta que se abusó de él.

 

En nombre de la empatía, la inclusión y la diversidad, una ideología fue abriéndose paso por todo el sistema institucional hasta imponer una lectura radical del mundo en el que la autodesignación está por encima de cualquier realidad verificable. Los valores culturales de moda se han impuesto a la evidencia, la seguridad y la realidad biológica y eso hace que baste con “autopercibirse” mujer para poder utilizar baños femeninos o competir en las olimpíadas en pruebas de dicho género. O que un niño diga que cree que es de otro sexo para que le inyecten hormonas y se someta a tratamientos que muchas veces no tienen vuelta atrás, aún si cambia de idea.

 

Todos queremos estar del lado correcto de la historia, más aún cuando el ecosistema de hiperconexión en el que nos movemos nos exige permanentemente una reacción, un pronunciamiento, una condena o empatía.

 

Pero identificar a la víctima y a su victimario, al oprimido y al opresor, requiere una brújula moral. Y hoy la brújula moral de occidente, dejó de tener un solo sentido. 

 

Hablo de esto en época de elecciones en Uruguay🗳️, porque por un lado me siento absolutamente bendecida de vivir en un país donde las instituciones y la democracia todavía se respetan. Pero también es cierto que cada vez más veces vemos personas “ideologizadas” que hoy es casi sinónimo de radicalizadas, que votan a ciegas, tolerando o justificando comportamientos absolutamente indeseables por parte de los sectores o gobiernos que apoyan (como el fraude electoral en Venezuela).🛑Y repiten discursos importados sin sopesar sus consecuencias.

 

👀Schapire se pregunta: ¿qué anticuerpos tienen las sociedades abiertas para luchar contra el integrismo islámico o el antisemitismo si el laicismo, fruto de la razón y la ilustración, es abandonado por la izquierda que tanto lo ha defendido en otros tiempos? 

 

Hoy las ideas políticas vienen muchas veces con un proselitismo religioso orientado por los intereses estratégicos de ciertas naciones que forman a los clérigos y fomentan una cosmovisión que pone en peligro los avances en la igualdad entre hombres y mujeres o la secularidad, o la propiedad privada o el bienestar por el que tanto luchamos. Y hace a la vez que la derecha se haga también más virulenta y cerrada.

 

Quienes vivimos en Uruguay solemos sentir que “estamos lejos” de esta realidad. Pero el mundo es cada vez más chico. Y no querer ver, no es solución.

 

Todos podemos hacer algo por la democracia. Pensar es una de ellas.

 

 

¿Qué tiene que ver todo esto con Volvo y Jaguar?

 

 

Las marcas siempre han tratado de hacerse eco de los temas mainstream y las tendencias culturales, porque justamente quieren que las personas se identifiquen con ellas. Por eso es que has visto tantas marcas a favor de las marchas del orgullo LGTB por ejemplo. Y si leíste mi libro Sin Contenidos no hay Marketing, sabrás a qué me refiero cuando hablo de contenidos con propósito.

 

El problema, es que cuando la sociedad está dividida, las marcas también.

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Jaguar acaba de cambiar su logo y lo presento con este anuncio.

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Volvo, a su vez presentó un anuncio “más tradicional”, que podés ver acá:

 

 

Pero lo más increíble no es ver los anuncios, sino las reacciones de la gente. La misma división de ideas que se ve en las calles, en las universidades, en la política, con divisiones que parecen separadas por un abismo, suceden también en el marketing y se reflejan en las redes.  Acá te mostré algunos ejemplos, pero si googleas Volvo Vs Jaguar vas a encontrar muchos más.

 

 

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